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Antecedentes Históricos. Durante siglos, los hombres permanecieron trabajando en línea pasándose unos a otros, de mano en mano, cubos con agua para arrojarlos al fuego; tiempo después se ideó combinar su energía con bombas de mano, éstos equipos brindaron un gran avance en el combate de incendios, lo que no dejaba de ser un gran esfuerzo, ya que organizados en brigadas impulsaban el agua hacia el foco del fuego.
Estas brigadas se componían de un grupo de personas reclutadas y de estructuras jaladas por grupos de caballos que se desplazaban por calles y avenidas, abriéndose paso con campanas que producían sonidos de alarma.
El poder combinado del hombre y el caballo entró en la historia y permaneció hasta principios del siglo XX donde se introdujoron nuevas técnicas de ataque al fuego, nuevos materiales y nuevos horizontes.
El siglo XX se convierte en una época llena de nuevos adelantos tecnológicos, como son las bombas de agua manejadas con motores de petróleo y diesel.
En sus esfuerzos por poider controlar la fuerza del fuego, los hombres fueron agregando elemento tras elemento, comprendiendo que el agua extingue las llamas y que arrojando tierra sobre una fogata eliminaba el aire, factor necesario para un proceso de combustión.
Estos elementos y rudimentarios principios no siempre fueron efectivos, pero transcurrido un largo tiempo, el hombre pudo aprender a detalle la naturaleza y uso del fuego, hasta llegar a desarrollar el conocimiento y las técnicas de combate de incendio que hoy tenemos.
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